Reflexiones a raíz de la presentación de Cómo escribir audioguías

¡Y pensar que he pasado meses postergando esto! Es cierto que ha sido difícil encontrar el día adecuado en el calendario, pero también es cierto que, durante los primeros meses de vida del libro no tenía demasiado interés en presentarlo. No es que no estuviera satisfecha con el resultado -¡al contrario!-, sino que detesto ser el centro de atención y hablar en público. Ayer no me quedó más remedio, pero el resultado fue gratificante. Sin duda.

Esta entrada pretende ser un mensaje de agradecimiento a todos los que quisieron acudir a la presentación de mi libro, Cómo escribir audioguías: a todos aquellos que decidieron arroparme y acompañarme, que no fueron pocos. Una buena parte de ellos eran familia y amigos, que asistían con la intención de apoyar, más que otra cosa. Así que fue una agradable sorpresa ver cómo, al final del evento, terminaron realmente interesados en el asunto y con ganas de alargar el debate que se generó.

IMG_0761

Acudieron también muchos profesionales de la museografía y el patrimonio, algunos clientes, compañeros, colaboradores de esa larga cadena de trabajo que exige la producción de los contenidos para la interpretación del patrimonio. Sus intervenciones enriquecieron y motivaron ese debate.

Pero entre el público también pude ver caras que no conocía. Ese detalle fue especialmente satisfactorio, porque me invita a pensar que el tema suscita interés, más allá de mi círculo más próximo. Que existe una voluntad de seguir aprendiendo y mejorando en la medida de lo posible para volcarnos en el compromiso que exige nuestro trabajo con la cultura.

Sin embargo, el principal agradecimiento se lo debo a las personas que se prestaron a presentarme. Santiago Campuzano y Elena Barroso fueron muy generosos en sus intervenciones, aunque a ratos las sufrí porque llegaron a sacarme los colores e incluso me solicitaron que siguiera escribiendo sobre el tema.

IMG_0765.JPG

Santiago, encargado de abrir el acto y moderar el debate posterior, destacó del libro que pusiera el foco en la interpretación del patrimonio, que detallara exhaustivamente los procesos de documentación y que proporcionara una metodología aplicable de forma general a cualquier proyecto de elaboración de contenidos para la difusión del patrimonio.

Elena, por su parte, comenzó explicando el personal rechazo que siempre había experimentado hacia las audioguías. Es un prejuicio con el que me encuentro casi siempre que cuento a qué me dedico. Pero, tal como ella misma explicó, la lectura del libro le hizo comprender a qué se debía ese rechazo, qué había fallado en la creación de esas primeras audioguías que le disgustaron y marcaron para siempre con su valoración negativa todas las demás. Espero que este cambio en la percepción se extienda y que, como visitantes, vayamos a los museos y monumentos abiertos a probar todos los recursos que nos ofrecen. De lo contrario, estaremos perdiéndonos una parte importante de la experiencia.

Las generosas palabras de Elena describieron el libro como «meta-guía» -una guía para escribir una guía- y destacaron de él que aplicara en su escritura las estrategias que iba describiendo. Como antigua alumna suya de asignaturas como «Modelos narrativos», que se detuviera en estos detalles me ilusionó y pareció divertido a partes iguales. Además, hizo un repaso por los contenidos del libro, que dio pie a mi presentación.

Como no me gusta nada hablar, la llevaba preparada en Power Point para desviar la atención. Esto me permitió incluir unos cuantos ejemplos de tracks de audioguías, con la correspondiente imagen de las obras.

Sin embargo, quizá lo más interesante de todo el evento fue el debate y las preguntas que se plantearon. Para muchas de ellas, sinceramente, no tengo una respuesta clara -en parte, porque no me competen a mí-. Pero creo necesario seguir reflexionando sobre ellas entre todos los implicados. Me preguntaron qué ocurre con las audioguías cuando acaba una exposición temporal, si los contenidos se extinguen, se reutilizan o se venden junto al catálogo. No puedo contestar a cuestiones sobre la explotación comercial de las audioguías, pero me pareció una idea genial que se pudieran vender junto al catálogo: ¿por qué no se hace? También se habló de los procesos de escritura y los agentes implicados: cómo afecta el hecho de que los textos estén pensados para traducir y cómo ha evolucionado la escritura en paralelo a la evolución del público. En este sentido, todos los presentes echamos en falta algo más de colaboración por parte de las instituciones para facilitar los estudios de público y las evaluaciones de proyectos. Y quizá la pregunta más difícil fue aquella que iba a lo emocional: ¿cómo se lidia con una exposición de un artista que no te gusta? Pues se lidia. Porque al final, aprendiendo más y más sobre ese trabajo creativo, el artista termina llevándonos a su terreno. Y nos guste más o menos, terminamos valorándolo.

En fin, la presentación de Cómo escribir audioguías fue toda una experiencia -de la que aún me estoy recuperando- y no puedo hacer más que agradecerlo a todos los que decidieron acompañarme. ¡Gracias!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Escritura, General, Museografía. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Reflexiones a raíz de la presentación de Cómo escribir audioguías

  1. Pingback: Primavera de libros | aletreo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s