Verano

Mi casa no se ha enterado de que es verano.
La sombra sigue creciendo en sus pasillos,
afilando mis pasos cada día más lentos.
Sus muros siguen fríos, acariciando
mis manos rocosas, cubiertas de llagas
desnudas.
Las puertas aún cerradas están encajadas
en los marcos, hinchados de humedad
de lluvias que ya no tienen previsto caer.
Y el aire pesado, lleno de polvo,
se pega a las hojas de las ventanas
que siguen custodiando el calor antiguo,
extinguido, de esta casa.

Mi casa no se ha enterado de que marchó
hace tiempo el otoño, de que heló y huyó
el invierno, de que la lluvia de primavera
ya se ha secado.
Mi casa ignora las hojas secas
de las flores abiertas, el vuelo impertinente
de los mosquitos y las orejas rojas dormidas
en el sillón de la siesta.

Mi casa ignora, porque olvidó el sonido
de los besos del mar y se eleva recia
muy lejos del tiempo infinito del ahora.

Esta entrada fue publicada en General, Poesía. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s