Queridos gestores culturales de Sevilla

A menudo me pregunto para quién trabajáis. Quizá porque, a menudo, siento que no lo hacéis para mí. Después de mucho tiempo tratando de asistir a los eventos y festivales que organizáis, tengo una vaga idea del perfil que está en vuestro punto de mira cuando os planteáis un nuevo trabajo: personas con una situación económica desahogada que vive en el Casco Antiguo y, o bien no trabaja, o es freelance y puede permitirse el lujo de trabajar solo tres o cuatro horitas al día. Gente como muchos de vosotros, en definitiva.

Hay tres elementos implicados en vuestros eventos que me llevan a pensar así: territorio, horario y, relacionado con estos dos, transporte. Me explico:

  • Territorio: los eventos se concentran siempre en el Casco Antiguo y, más concretamente, en la zona norte, la más próxima a la Macarena. Quienes viven allí y tienen el ambientillo de un evento cada día, no solo disfrutan alegremente de la oferta sino que pueden llegar a sentirse saturados -me consta-. Sin embargo, para quienes residen en barrios periféricos -Heliópolis, San Jerónimo, Amate, etc.- llegar al arco de la Macarena puede convertirse en una odisea. ¿Quién va a invertir dos o tres horas de su tiempo solo en el viaje de ida y vuelta desde su casa hasta el evento cultural que sea?
  • Horario: salvo en los eventos organizados por instituciones -como el Cicus, por ejemplo- casi todo está programado a partir de las nueve de la noche. Y, por supuesto, nada empieza a esa hora. A las nueve de la noche empieza a llega algún interesado, despistado y puntual, que piensa que los horarios se respetan. En esta ciudad todo lo que tenga que ver con la cultura empieza siempre con retraso. Además, suele programarse entre semana. Parece que no se os ha ocurrido programar eventos un domingo a la hora del café. Desde luego, en verano, no es la mejor opción teniendo en cuenta el clima de esta ciudad. Pero en invierno, ¿por qué no? ¿Quién puede dedicar sus miércoles de diez de la noche en adelante a eventos culturales? ¿Quién puede hacerlo sin mirar nervioso el reloj para comprobar que no se ha cumplido su hora límite para coger el último autobús de vuelta?
  • Transporte: está relacionado con los dos elementos anteriores. Para quien viva en la zona donde se celebran los eventos, el traslado hasta el lugar y vuelta a casa será a pie, sin problema. Quien no viva en esa zona tiene dos opciones: confiar en el transporte público o intentar aparcar el coche en el centro. Como lo segundo es misión imposible, solo queda correr detrás del último autobús o metro, que entre semana pasa poco después de las once, o rascarse el bolsillo y volverse en taxi. En un caso hay que perderse la mitad del evento y en el otro gastar una pequeña fortuna. Por tanto, no es algo que pueda hacerse todos los días o no al menos si se vive en la periferia.

Teniendo en cuenta estos factores, me parece claro que programáis estos eventos para gente que vive cerca, que no va a estar mirando el reloj para volverse a casa y que al día siguiente no tiene que madrugar. Es decir, que, a pesar del interesante ambiente cultural que hay en Sevilla, los gestores de esta ciudad marcada por la clase, la jerarquía y el deseo de aparentar, os volcáis solo en «los vuestros», los que se encuentran en situaciones similares a las propias, dejando fuera a toda la clase trabajadora de la periferia.

Ahora bien, me pregunto: ¿esta oferta se adapta a la demanda que hay? ¿O habéis creado una oferta artificial alrededor de los lugares donde vivís, enfocada a los horarios que os resultan más cómodos, y que los interesados como yo sufrimos intentando adaptarnos? Cierto es que el sevillano es muy sufrido cuando se trata de celebrar, aunque parezca un contrasentido. Va en su carácter: durante la semana de feria, no tiene problema en pasar días sin dormir para compaginar celebración y trabajo sin plantearse que puede ir el fin de semana; durante la semana santa, no le importa pasar horas de pie en espacios saturados al nivel de 7 personas por metro cuadrado. La racionalización de horarios, dedicar a cada cosa su tiempo, disfrutarlo todo en su justa medida, no parece estar en su naturaleza. Y parece que las cosas se disfrutan más si ha resultado difícil alcanzarlas. Eso lo explicaría todo. Pero a pesar de eso, ¿no sería más conveniente para todos los ciudadanos que vosotros, los gestores, os arriesgarais a salir a la periferia? ¿No podríamos disfrutarlos más todos si los eventos fueran el domingo a la hora del café? ¿Tenéis los gestores culturales una auténtica vocación de difundir y compartir la cultura? Y si es así, ¿por qué no hacéis un esfuerzo por superar esos límites?

Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s