Días de verano, en el Museo Carmen Thyssen Málaga

En ocho días se inaugura la exposición Días de verano, que se podrá visitar en el Museo Carmen Thyssen de Málaga hasta el 6 de septiembre. Esta es la exposición en la que había estado trabajando recientemente, tal como describía en mi última entrada, una experiencia que a nivel personal me ha traído la memoria de tantos veranos pasados junto al mar durante la infancia; y que a nivel profesional me ha permitido analizar y comentar obras tan interesantes como este cuadro que Lluís Masriera pintó en 1926.

Lienzo de Lluís Masriera

Bajo la sombrilla, Lluís Masriera, 1926.

La exposición abarca un marco cronológico que se extiende durante casi un siglo, entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX. Esta elección no es casual: obedece a la voluntad de mostrar los orígenes del descanso vacacional contemporáneo. Y se hace a través de la mirada de artistas nacionales e internacionales, que transita entre el impresionismo y las vanguardias. Entre los pintores internacionales encontramos nombres tan dispares como Monet o Walt Kuhn. Y entre los locales, destaca el grupo de valencianos, con Sorolla a la cabeza. Independientemente de su procedencia y formación, de su voluntad de experimentación formal o su adscripción a un movimiento concreto, todos tienen en común el deseo de plasmar una nueva forma de disfrutar el paisaje costero.

De hecho, al escribir la audioguía he descubierto una constante en sus obras, más allá de la evidente elección del motivo. Esa mirada pictórica sobre el veraneo aporta una emoción que ninguna otra disciplina artística ha sido capaz de transmitir, ni siquiera la fotografía: el sentimiento de pérdida, de nostalgia, que provoca la experimentación estética de un instante ante un paisaje de connotaciones universales como es el mar. Captar el momento preciso es constatar que ya se ha perdido: atrapar su belleza implica la consciencia de que ya no existe y no es más que un reflejo imperfecto. El tiempo que pasa se hace evidente, como un mago que construye y destruye la gloria en su fluir constante. Y claro, esto me llevó a tener a Proust en la cabeza durante el desarrollo de todo el proyecto.

Pero además de compartir ese mero disfrute de la belleza del mar contemplando las obras, quienes acudan a la exposición podrán resolver preguntas como…

  • ¿Qué tiene que ver la revolución industrial con el modelo de turismo de sol y playa?
  • ¿Qué influencia tuvo la Casa Real en el impulso turístico del Norte de España?
  • ¿Desde cuándo recomiendan los médicos tomar baños de mar y por qué?
  • ¿Qué instalaciones eran imprescindibles en el paisaje playero del siglo XIX? ¿Y cuáles han perdurado?
  • ¿Cuál era la vestimenta de niños y mujeres en las playas antes del traje de baño contemporáneo?
  • ¿Cuándo se puso de moda tomar el sol?

En fin, si estáis por Málaga este verano, yo no me perdería esta exposición. Y si amáis el mar tanto como yo, con más razón.

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