Mueve ficha

Tiro el dado y te miro
de frente, como si no te hubiera visto
nunca antes. Nuevo. Y muevo.
Tu turno: tu tiempo.
Me miras de lado
ignorando en el dado los círculos
que marcan la cara vista y la cara oculta.
Tu dedo titubea sobre la ficha
que desea que la saques a bailar.
Y el tiempo se desliza por las casillas,
paseando por los márgenes,
visitando un color diferente
a lo largo del camino.
Y la hora se desangra en minutos
a gotas de esperar
y soñar con partidas perdidas.
Yo digo: «Mueve ficha».
Y tú dices: «Es hora de marcharse».
Pero mañana el tablero será otro
y otra partida por la mitad.

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