#MuseosPro: aprender haciendo y compartiendo

Aprender, haciendo y compartiendo. Es la única manera de lograrlo. Esa idea es, para mí, la principal conclusión de este proyecto. Puede que a simple vista no tenga nada que ver con #MuseosPro. Pero lo tiene. Y me explico.

Este post es muy difícil de escribir: ¿cómo condensar en un solo artículo lo que ha significado esta iniciativa? Al final, una se pone emocional y, después de revisar los objetivos, cuestionar el desarrollo de los temas y analizar las estadísticas del hashtag… Al final, lo que queda en la memoria es la experiencia personal. Y esa experiencia resulta muy fácil de resumir en una sola palabra: aprendizaje.

Logotipo de MuseosPro

Eso es lo que me llevo. Eso y la certeza de que solo es posible construyendo entre todos, con las aportaciones de todos. El convencimiento de que el trabajo común y solidario, colaborativo, es el camino para mejorar, no solo este, sino cualquier sector profesional. Escuchar a todas las partes. Porque creo que las que aquí hemos estado organizando y moderando los debates, aunque hayamos ido proponiendo ideas, hemos sido las más afortunadas por poder pararnos a leer cada post, por poder escuchar todas las opiniones. De quienes saben más que nosotras y de quienes se atreven a preguntar.

¿Hemos alcanzado nuestros objetivos?

Yo diría que sí. Queríamos definir perfiles, analizar el sector, visibilizar vías de acceso a puestos de trabajo y conocernos.

Los cuatro debates nos han permitido ver que esa definición de perfiles depende del carácter de la institución, que en muchas ocasiones están anquilosadas en modelos apartados de las necesidades de la sociedad contemporánea; que en otras son incapaces de hacer más. Que quizá carecen de un proyecto sólido de base o de recursos necesarios.

También han servido para cuestionar los perfiles tradicionales de los trabajadores de museos, exigiendo equipos multidisciplinares con una formación mucho más allá del conocimiento histórico de las colecciones.

Han hecho visibles las buenas y malas prácticas en cuanto a contratación: la opacidad, las convocatorias que se publican con nombres y apellidos, las empresas ajenas al ámbito cultural que subcontratan precarizando las condiciones del profesional, la incapacidad material de las empresas pequeñas para competir en esta jungla…

Han revisado las maneras de relacionarse de los profesionales, señalando la insuficiencia de algunas vías tradicionales, la incapacidad de asociaciones que terminan plegándose a intereses personales, la escasa implicación de algunos asociados, las posibilidades todavía poco exploradas de la relación en los entornos digitales. Han sacado a la luz las deficiencias del sistema.

Porque la conclusión general de los debates, y quizá algo tranquilizadora para muchos, es que el problema es sistémico. No se trata de que el profesional, el individuo, se esté equivocando una y otra vez: es que un individuo solo, por más que quiera, no puede solucionar un problema general. Puede resolver pequeñas cuestiones y poner parches para ir tirando. De ahí la necesidad de trabajar juntos y en red para cambiar dinámicas generales y complejas.

¿Estamos satisfechas con el funcionamiento de la iniciativa, su gestión y el nivel de participación?

Aquí solo puedo hablar por mí y mi respuesta es un NO rotundo. La diversidad de perfiles de los participantes ha sido del todo insuficiente. Pero, sin duda, el principal fracaso de la iniciativa está en el silencio institucional. Apenas dos o tres museos han interactuado en #MuseosPro. El Museo de Zaragoza tuiteó durante el primer debate. El Museo Oteiza nos apoyó desde el principio y participó a través de su responsable de Didáctica, Aitziber Urtasun. Otros se han excusado, aduciendo incompatibilidad en la agenda. Pero no ha habido más. Quizá no hemos sabido hacerles entender que no mordemos y que debatir es beneficioso para todas las partes. Solo cabe desear que nos hayan leído y tomado nota de lo esencial.

El funcionamiento de la iniciativa, aunque atractivo, es mejorable. De hecho, los índices de participación han evidenciado un progresivo agotamiento. Cada semana hemos tenido menos participantes, aunque tuiteando más. Quizá para la próxima haya que darle una vuelta de tuerca: no queremos ser unas cansinas. Y dejo para otra ocasión la publicación de las estadísticas y gráficos. Baste reconocer la labor de nuestros tuiteros y blogueros más participativos y con mayor repercusión: @StellaStellae, @sabope, @latamuda, @bau_madrid, @MGC_UC3M, @carmensvaro, @aitziberurtasun, @jl_hoyas, @VeoArte, @lamusadelarte, @cultiuscultural y @dianapebbels.

¿Ha servido esta iniciativa para establecer una red profesional?

Puede que haya servido para establecer las bases, las motivaciones y tener «fichados» a los que se subirían a ese barco. Ahora solo queda descansar, dejar reposar lo que se ha hablado y retomarlo pasado un tiempo, con la cabeza más fresca y más limpia, para tomar decisiones. Como muchos han dicho estos últimos días, «esto no puede quedar así». Habrá una continuación, aunque puede que con otra forma y otro aspecto. Está todo por hacer y solo depende de nosotros.

Gracias.

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