Sevilla Industrial

Hace ya bastante tiempo que tengo noticia de esta aplicación sobre el patrimonio industrial de Sevilla, por varias vías. Quería probarla para saber qué es lo que se está haciendo en este campo y cómo podemos ir mejorando en la difusión del patrimonio. También, porque le prometí a Dani Puertas que haría una revisión para contestar a la suya, todo sea dicho.

Sevilla IndustrialDe entrada, me sorprende que la imagen de inicio corresponda a la cubierta de lo que parece ser una iglesia barroca muy cascada. Pero quizá lo más sorprendente es que al empezar a bucear en la aplicación es imposible encontrar —al menos a primera vista— el recurso patrimonial al que corresponde.

La estructura de la pantalla de inicio es muy básica. En la esquina superior derecha, el característico icono de información nos lleva a la página de créditos, donde podemos conocer a patrocinadores, promotores y desarrolladores. Aparte de eso, esta primera pantalla consta solo de tres apartados para elegir: “Patrimonio arquitectónico”, “Mapa” y “Rutas”.

Viendo esta estructura tan simple, me pregunto: ¿cómo es que no se puede seleccionar otro idioma? ¿Es que esta aplicación no está pensada para el turismo? Quizá la primera reflexión que tenemos que realizar al diseñar un producto así es cuál va a ser el público objetivo. En este caso, parece que se trata de atraer al público local, para que conozca su patrimonio. No es que sea una mala opción, es que con un pequeño esfuerzo más, se podía atender a un público mucho mayor.

Patrimonio arquitectónico

Al pulsar en el primer apartado, “Patrimonio arquitectónico”, obtenemos un listado de elementos patrimoniales acompañados de su foto correspondiente. La información que se muestra al seleccionar uno de estos elementos es la siguiente:

  • Un pequeño icono con forma de mapa en la esquina superior derecha que, como cabría esperar, nos sitúa el recurso en el mapa.
  • Varias fotos: se pueden ampliar, pero el diseño es rígido. Es decir, se pueden ampliar solo una vez hasta alcanzar el formato elegido por el diseñador. Un usuario no puede poner sus dedos encima y estirar de las esquinas para ver detalles, como ya nos hemos acostumbrado a hacer con casi cualquier cosa. Tampoco es posible pasar las imágenes deslizando el dedo por encima.
  • Breves notas: sobre el autor, dirección y observaciones.
  • Un texto más amplio sobre la historia y las características del edificio, de entre 200 y 300 palabras. Ya he comentado en diversas ocasiones que no soy partidaria de incluir mucho texto escrito en este tipo de formatos. Más que nada porque distraen al visitante de lo que debe ser el principal motivo de su atención: el patrimonio. Ofrecer el mismo texto en un clip de audio no costaría mucho y sería más eficiente. De hecho, podría diseñarse una estructura de información que implicase diversos medios —audio, vídeo, texto plano, imagen interactiva— en función del tipo de contenido que se quisiera transmitir en cada caso. Pero eso ya es otro cantar. Para más inri, se emplea en ciertos momentos terminología específica que no se llega a explicar: es decir, que un usuario medio no va a entender y que va a pasar por alto.

Mapa

De vuelta al menú de inicio, si pulsamos en “Mapa”, tenemos acceso a un mapa de Sevilla, donde se han localizado los recursos patrimoniales que aparecían en el anterior listado. Como cabía esperar, este mapa se puede ampliar, reducir y mover, para seleccionar cada recurso. Y al hacerlo, obtenemos la misma información que mediante el listado anterior.

Rutas

Y otra vez en la pantalla inicial, al pulsar en “Rutas”, encontramos un listado con las siguientes:

  • Del Porvenir al Cerro del Águila.
  • Por las riberas del Guadalquivir.
  • Intramuros y Macarena.
  • Saliendo hacia la antigua calle Oriente.
  • La Muralla y Miraflores.

Curiosamente, al seleccionar cualquiera de estas rutas, lo que obtenemos es, de nuevo, una visión del mismo mapa donde solo se han marcado los hitos seleccionados por proximidad geográfica. En ningún caso hay ninguna indicación de la naturaleza de cada ruta o de los motivos de la selección y agrupación de recursos. Únicamente, podemos acceder a ellos, tal como ya se ha descrito.

En definitiva…

Al emplear esta aplicación, como usuaria, tengo la experiencia de estar manejando un folleto en un soporte modernito. Es una lástima, porque el diseño es lo bastante sencillo, sin florituras, y la idea es buena. Pero, ¿por qué convertirlo en aplicación? Si no permite la interactividad del usuario… Si lo único que podemos hacer es “pasar páginas” para ir leyendo texto… De nuevo, tengo la sensación de estar ante otra oportunidad perdida de hacer una buena difusión de nuestro patrimonio, de convertirlo en algo atractivo e interesante para el usuario.

Esta entrada fue publicada en Museografía. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s